La calefacción es el principal gasto energético de los hogares españoles. Por lo tanto, elegir una temperatura óptima, adaptada tanto al confort como a las limitaciones económicas, es fundamental para las familias. Elegir bien puede suponer una gran diferencia en las facturas de energía y en el bienestar general del hogar.
Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), la temperatura de confort para la mayoría de las personas es de 21ºC durante el día. Esta temperatura es ideal para mantener un ambiente cómodo y equilibrado, sin generar un gasto energético excesivo. Así, lograr un ambiente agradable es posible sin perder el control sobre la factura de calefacción.
Temperatura ideal durante la noche
Durante la noche, el cuerpo necesita ambientes más frescos para dormir bien. Los expertos aconsejan disminuir la temperatura unos 2 grados respecto a la del día, lo que la sitúa entre 19ºC y 20ºC. Esta temperatura permite un sueño más reparador y reduce los riesgos de aire seco, que puede afectar la calidad del sueño y el sistema respiratorio. Sin embargo, los expertos recomiendan no bajar nunca de los 17ºC, ya que una temperatura demasiado baja puede ser incómoda e incluso perjudicial para la salud.
Evitar apagar completamente la calefacción
Una práctica común es apagar completamente la calefacción a la hora de dormir, pero esta opción no es recomendable. Los contrastes térmicos bruscos pueden afectar el confort del hogar, y el reinicio de la calefacción por la mañana implica un gasto energético adicional. Por lo tanto, mantener una temperatura constante, aunque sea más baja, resulta más eficaz para la gestión energética y el confort del hogar.
Temperatura ideal para niños y personas mayores
Si en casa tienes niños, es recomendable subir ligeramente la temperatura, ya que los niños son más sensibles al frío y pueden pasar más tiempo en contacto con superficies frías, como el suelo y las paredes. Para ellos, mantener una temperatura un poco más cálida es mejor para garantizar su bienestar.
Por otro lado, las personas mayores, que tienen un sistema circulatorio más débil, también necesitan un ambiente más cálido para mantener su temperatura corporal estable. Así, durante el día, es mejor mantener la calefacción entre 21ºC y 23ºC para su comodidad.